martes, 18 de agosto de 2009

Lección #30: Yo no vengo a vender…

Tipo: Comentario
Nombre científico: Vendedoris empedernidus
Nombre vulgar: Vendedor

Tener siempre a mano algún artefacto, producto o servicio que vender ante un inocente comentario ajeno puede ser una gran manera de librarse de quienes invaden su sagrado espacio.

El primer paso en esta lección es elegir un bien –puede ser también un servicio- para ofrecerlo a sus interlocutores . Productos para adelgazar, seguros de todo tipo, productos bancarios o financieros de diversa índole y cualquier tipo de coaching o curso de autoayuda son muy eficientes a la hora de espantar a quienes lo rodean. Ya verá cómo, luego de un poco de práctica, logra introducir su oferta en cualquier conversación, independiente del tópico tratado.

Una segunda etapa de desarrollo requiere de cierto apoyo físico. El merchandising es altamente efectivo, por lo que si utiliza y/o reparte chapitas, lápices, llaveros o autoadhesivos del tipo “¿Quiere bajar de peso? ¡Pregúnteme cómo!” tiene grandes posibilidades de triunfar en su misión. Si ha decidido ofrecer algún servicio, puede apoyarse con tarjetas de visita. Cuanto más rebuscados sean los colores, tipografías e imágenes usadas, tanto mejor.

El último recurso –utilícelo solo si los demás no han surtido efecto, algo altamente improbable –consiste en tener siempre a mano muestras del producto. Un simple “prueba esta pastilla” o “toma una cucharada de este concentrado de raíces del Amazonas para bajar de peso”, mientras extrae el producto en cuestión de entre sus ropas, garantiza la inmediata estampida de quienes lo rodean. Si se ha decantado por ofrecer un servicio, la alternativa es simple, aunque igualmente eficiente: presione a su interlocutor con un formulario de inscripción, contrato tipo o cualquier otro documento, para que se inscriba en su “revolucionario programa”. Ya verá cómo, por arte de magia, dispone nuevamente de su preciado espacio.

11 comentarios:

Fran dijo...

Uh.. recuerdo a "Estercita y su joyitas"; un especimen (tal como el billete de Gabriela Mistral), que se dedicaba a vender joyitas en la Universidad. Aparte de pasearse de manera insistente, y llamar a toda la gente "amiga", usaba TODO lo qe vendía, lo cual la hacía parecer arbol de pascua. Y lo cierto es que su bisutería era de dudosa calidad. Y fea además....

la Vieja Chica dijo...

Un recurso extremo que podría agregarse en esta lección sería pintar el auto con el logo del producto vendido (onda Herbalife), porque nadie podría subirse al auto de alguien pintado de esa manera sin sentir vergüenza ajena y propia... éxito asegurado, sobre todo adjuntando el número de contacto, así el metro2 está asegurado incluso telefónicamente.

(y yo que quería vender productos por catálogo jajaja!)

Julieta Abiusi dijo...

Las vendedoras de locales de ropa, por ejemplo, además de lo q mencionaste deben leer un mismo listado de frases, donde "te queda RE bien" y "se RE usa" figuran arriba de todo.
Fuera la tonadita vendedora; unos ya vienes con ella, otros insoportablemente la aprenden...

Adam Buscovic dijo...

Sigo insistiendo en que conozco al tipo que inspira todas estas locas ideas. Si algún día hacen aunque sea una miniserie de esto, debieran contactarlo. Trata siempre de venderme lo que ya no usa, arguyendo las bondades del producto y el cuasi favor que me hace, en especial cuando se acaba de comprar algo mucho más costoso. Saludos.

Fabiola dijo...

Creo que muchos vendedores de catalogo tomaròn esa clase...y logran muy bien su cometido.

cristián dijo...

jjaaa jaaa jaaa...

que buena descripcion mister, conozco unos amigos del tiempo de la U que hace años eran re-guenas personas...hasta que me invitaron a un asado en recuerdo de los viejos tiempos y salieron con el chancho al hombro del yerbalaif...

metanse sus pastillas por el ....

Saludos

Cristián

Mafe dijo...

Uyyyy...

si, he visto esos autos que dicen HErbalife, y esas chapitas intimidaddoras que dicen "pregúnteme cómo bajar de peso", en gente random que ves en la micro o en el metro...

Miedo.

CandyFunto dijo...

Fran, es que los productos hay que mostrarlos, aunque sean millones. ¿O no has visto cómo andan de maquilladas las vendedoras de Avon? La excepción a la regla son las gordas de Herbalife.

la Vieja Chica, yo a un auto de ésos no me subo. ¿Qué tipo de productos querías vender? ¿Onda Japi Jane?

Julieta Abiusi, lo peor es que te lo dicen aun cuando sea evidente que es mentira. Con tal de vender y llevarse su comisión, no escatiman mentiras. Nunca vi nada parecido.

Adam Buscovic, ni en broma lo contacto. Si reúne todas las características, te lo dejo.

Fabiola, así es. Tengo una a algunos metros, aunque por suerte (para mí, no para ella) vende productos que, por género, no le podría comprar. Salvo que me diera por dedicarme al travestismo, pero no está en mis planes.

cristián, mejor que se metan el tarro completo. Y el catálogo enrollado. Son insufribles.

Mafe, "¿Quieres bajar de peso? ¡Pregúntame cómo!". Y muchas veces son unas gordas que de imaginarlas antes de su tratamiento dan ganas de salir corriendo. Miedo no: terror.

Saludos a todos

la Vieja Chica dijo...

jajajjajaajaja Japi Jane, que me hacen reír ustedes!

no es mala idea en todo caso, creo que vendiendo de esos productos a una le va mejor que con el yerbalaif, lo que la gente necesita pa adelgazar no son pastillitas, sino más acción y diversión :D

Beatriz, o morir en el intento. dijo...

Mientras más lecciones del manual leí, más insoportable me sentí. Pero me salvé de esta categoría al menos :D

Mariii dijo...

Muy muy muy bueno :D jajajajaajja parece que seguí este manual a la perfección jejejeje