miércoles, 16 de abril de 2008

Lección #22: Su atención por favor


Tipo: Actitud
Nombre científico: Atentionem captator
Nombre vulgar: Centro de mesa

Conocida con múltiples nombres a lo largo y ancho del planeta –florero, centro de mesa, pintamonos y muchos otros –esta actitud es número fijo a la hora de espantar a quienes lo rodean, y consiste básicamente en llamar la atención desmesuradamente.

La primera etapa consiste en atraer las miradas. Hablar muy alto –se necesitan varios decibeles por sobre el promedio, por lo que si el ambiente es ruidoso deberá esforzarse– es un buen comienzo. Si no dispone de un interlocutor a quien gritar, simplemente finja una conversación con su teléfono móvil, con un tono de voz elevado, como si nadie más estuviera presente. La fila del banco es el lugar ideal para iniciarse en las prácticas.

Pasar a un segundo estadio es urgente, ya que atraer la atención no basta. Una vez captada, hay que aprovecharla. Y es aquí donde debe sacar a relucir lo mejor de su repertorio: chistes añejos de los que sólo usted se ría, ojalá estruendosamente, e historias familiares que a nadie interesan, todo manteniendo los altos decibeles practicados en el primer paso, son justo lo que necesita para convertirse en un ser detestable.

Si quiere ir más allá, todavía hay un paso: interrumpa los cuentos ajenos, tomando cualquier punto del tema tratado, cualquier palabra incluso, para enganchar con una historia suya. La idea es que nadie pueda ponerse sobre usted como centro de atención.

martes, 26 de febrero de 2008

Lección #21: Pegado en el pasado


Tipo: Actitud
Nombre científico: Ochentia rememoratium
Nombre vulgar: Ochentero


Una efectiva arma en la tarea de hacerse insoportable es rememorar de manera permanente la década de los ochenta, despreciando todo lo que vino antes y, por supuesto, después.

Para comenzar, debe instruirse sobre algunos temas de esa época: grupos musicales, películas, modas, series de TV, dibujos animados y tecnología son un buen comienzo. Hablar de Top Gun, Cepillín, los pantalones amasados y los nevados, Europe o Vanesa Paradis, y añorarlos con frases como “ya no hay grupos como Los Prisioneros”, o “la mejor película que he visto es Cóctel” es un buen comienzo.

El siguiente paso es llenar el IPod o reproductor de mp3 de canciones ochenteras, y escucharlas cada vez que se pueda. Se debe llevar el aparato a todas partes, para que todos tengan la suerte de escuchar a artistas de la talla de Sheena Easton, Sabrina o Culture Club. Mientras busca las canciones más apropiadas al contexto, o alguna para impresionar a los concurrentes, diga frases como “yo tenía el cassette de este grupo”, o “igual está bien el IPod, pero nunca va a ser lo mismo que un walkman”.

Otro aspecto que debe manejar es el de la tecnología. Así, al ya citado comentario del walkman debe agregar frases como “sí, igual está bueno el Wii, y el Playstation también, pero no hay como el Atari. Nadie va a igualar el pong, o el Space Invaders”. Lo mismo con la música: “Muy Ipod será, pero igual tenía más estilo el cassette”.

El último paso –que aunque no es indispensable, implica un salto cuántico de insoportabilidad –es volver a vestirse a la usanza de los ochenta. Pantalones amasados, jeans nevados, poleras anchas y largas, alpargatas y mocasines hacen la diferencia. Para ellas, infaltable la chasquilla. Para ellos el jopo. Con ese look, los demás no tendrán más alternativa que huir.

martes, 5 de febrero de 2008

Lección #20: Sabiduría prestada


Tipo: Comentario
Nombre científico: Incontinentis citatorum
Nombre vulgar: Citador


Una gran herramienta en el eterno camino de la insoportabilidad es posar de sabio o de filósofo, siempre usufructuando de la sabiduría y la filosofía ajenas. No se trata aquí de tener pensamientos y reflexiones propias, sino de disponer de las citas y frases adecuadas a cada situación.

Un primer paso es hacerse de un stock de frases simples de recordar, que sirvan a varios propósitos, citas de tipo comodín. “Las cosas no se valoran hasta que se pierden”, “todas las cosas pasan por algo”, “hay cosas peores”, “lo que no te mata te hace más fuerte”. En esta primera etapa, se permite echar mano a frases anónimas, porque simplifica la tarea al no tener que recordar quién las dijo. Si desea darles peso, puede atribuirlas a quien desee, no hay problema.

Una segunda etapa consiste en memorizar frases más específicas, para diferentes temas, y atribuibles a pensadores y filósofos reputados. En una discusión sobre el futuro, por ejemplo, puede despacharse la siguiente frase: “A esto se refería Nietzsche cuando dijo `solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado´”. Como esta, debe usted recopilar muchas, hasta crear un acervo personal de citas profundas, cultas o sensibles.

El tercer estadio en el desarrollo de esta lección consiste en citar a seres despreciables, haciéndolos aparecer como grandes filósofos o pensadores. Es en esta etapa cuando se logra el mayor rechazo de parte de quienes nos rodean. Una frase simple, del tipo “Como dice Paulo Coelho, ´sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar´”, puede ser impresionantemente efectiva a la hora de espantar a un interlocutor. Aunque sin duda, la mayor fuente de inspiración para un citador en este avanzado punto es otra. En una discusión sobre la libertad, tome aire y láncese: “Como dice el poeta Arjona,´Estoy libre y no me sirve, ¿para qué quiere la libertad en la luna un tigre? No me sirve´”. Estampida garantizada.

Lección #19: Calentando la situación


Tipo: Comentario
Nombre científico: Carbonicus expeletor
Nombre vulgar: Carbonero

Una buena manera de hacerse insoportable a quienes lo rodean es emitir constantemente comentarios que buscan crear discordia. Aunque probablemente logrará por un instante que los demás no se soporten entre ellos, el efecto a mediano y largo plazo será, a no dudarlo, con usted.

El comienzo es fácil: en conversaciones o discusiones ajenas en las cuales esté presente, debe hacer comentarios simples, del tipo “ohhh, lo que dijo”, “¿es verdad eso?”, o “no sé cómo aguantas que te diga eso”. La idea es ir caldeando el ambiente entre los interlocutores, generar tensión entre ellos.

Un paso más avanzado son los comentarios un poco más elaborados, como “yo he visto sangre por menos”, “y si se van a las manos, ¿quién gana?” y otras construcciones de mayor o menor complejidad, siempre buscando la enemistad entre terceros. Una muy efectiva frase en esta etapa es la de “y entre ustedes, ¿quién manda?”, utilizada preferentemente en discusiones de pareja. De otras parejas, claro.

Una última etapa de esta lección es inventar romances, peleas, comentarios y todo tipo de rumores que siembren la discordia entre los demás. Una vez que la tensión ha alcanzado el clímax y se hace insostenible, es hora del gran final: volcarla hacia la propia persona, de manera de convertirse en el insoportable que se busca ser. Esto se puede lograr reconociendo la invención de algunos o todos los rumores, o haciendo un comentario que, por primera vez, los una a todos en su contra.

El proceso completo –desde los primeros comentarios básicos hasta la liberación de la tensión en uno –tiene una duración relativa, que puede ir desde algunas horas o minutos a varios años. Hay que considerar que, mientras más elaborados sean los comentarios y rumores, y más largo el tiempo de utilización, mayor será el efecto logrado.

martes, 15 de enero de 2008

Lección #18: Conectándose con los astros



Tipo: Actitud
Nombre científico: Horóscopum fanaticum
Nombre vulgar: Esotérico

"Hola, mucho gusto. Eres capricornio, ¿no?", es un saludo que puede ser la salvación frente a un recién aparecido invasor del espacio personal. Es que un buen modo de espantar a cualquiera son los comentarios y actitudes esotéricas.

El primer paso es el de confiar ciegamente en el horóscopo del diario preferido. Mejor aun si es de distribución gratuita. Vestirse de una manera o buscar ciertos números porque el oráculo del diario así lo indica es un buen comienzo.

Luego viene el segundo paso: aludir permanentemente a los signos zodiacales. La idea es dar más importancia a la fecha de nacimiento, al regente, la alineación de los astros y demás factores astrales que al nombre. N importa si se es Juan o Diego; lo importante es si se es piscis o libra. Una vez logrado esto, refuerce el efecto con los animales del horóscopo chino.

Ya afianzado en estos aspectos, haga gala de su iniciativa: puede profundizar en las estrellas y planetas hablando de la carta astral, o decantarse por la numerología, el i ching, la reflexología, el feng shui o las flores de Bach. Da lo mismo si cree en ellas o si le sirven de algo, lo que importa es mostrar que se es alternativo, esotérico, hippie.

Fundamental es la vestimenta. Una vez superado el color que indica el horóscopo, opte por túnicas, idealmente de colores tierra, que conectan con la ídem, violetas que dan energía, blancos que reflejan pureza, ojalá combinadas con sandalias o, en lo posible, derechamente descalzo. Además, no olvide los accesorios: collares, runas, rosarios tibetanos y cristales de cuarzo son complementos ideales.

Una advertencia: úsese con cuidado. Si tiene la mala suerte de toparse con otro espécimen de este tipo, corre el riesgo de tener que soportar horas de conversación.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Lección #17: El doble sentido


Tipo: Comentario
Nombre científico: Sordidus comentatio
Nombre vulgar: Doblesentidista

No se trata de un exceso de sensibilidad, ni de una extraña enfermedad que nos hace sentir el doble que los demás, sino de una excelente herramienta en la eterna labor de espantar a los demás: encontrar, en todo y cualquier comentario, el sentido vulgar, ordinario, soez o grosero, idealmente de connotación sexual.

Un primer paso –que aunque básico, resulta a veces extraordinariamente efectivo –es silbar, gritar o hacer comentarios al escuchar el número 69. El turno de atención en la carnicería, el bingo, una dirección o un teléfono que incluya la combinación numérica en cuestión pueden dar la oportunidad perfecta para iniciarse en estas lides.

Una segunda etapa consiste en buscar el doble sentido en alimentos y preparaciones culinarias. Básicamente, éstas proveen al insoportable en ciernes material menos obvio que el número citado anteriormente, pero todavía dan facilidades evidentes. Es recomendable comenzar con frutas tropicales –plátanos o bananas, mangos y papayas, entre otras –y productos cárneos. Los embutidos siempre sirven a estos efectos, y el término mismo –embutido –facilita la tarea.

Un tercer estadio en el desarrollo de los comentarios de doble sentido consiste en romper las ataduras y liberarse de la obviedad, para encontrar el sentido sexual en cualquier comentario, por inocente que sea. Así, por ejemplo, la mención de un nombre desafortunado, de una película, una canción –incluso los villancicos pueden servir en manos de un experto –o cualquier nimiedad servirá, luego de algo de práctica, para desatar al coprolálico que llevas dentro.

La satisfacción está garantizada. Luego de algunos comentarios de este tipo, los oyentes huirán despavoridos, devolviendo al doblesentidista su preciado espacio libre de la invasiva presencia humana.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Lección #16: Insoportablemente ganador


Tipo: Actitud
Nombre científico: Perpetuo triunfatorum
Nombre vulgar: Winner

Esta es una de las más básicas actitudes a la hora de convertirse en un ser detestable e insoportable, dado su alto grado de efectividad en el proceso de espantar a quienes nos rodean.

El primer paso es hacerse de pequeños triunfos sin importancia, pero haciendo alarde de ellos. Sacar la empanada, el canapé o el tapadito más grande de la bandeja con sólo echar una mirada es, si luego se jacta de haberlo logrado, muy efectivo para provocar rechazo. Lo mismo con el vaso más lleno, la cerveza más helada, el martini con la aceituna más grande.

Un segundo paso es constituirse en tesorero y/o recolector de cuotas para asados, regalos de cumpleaños y/o matrimonios en común y en general cualquier circunstancia que requiera de alguien que reúna el vil dinero. En cada ocasión, debe gastar ostensiblemente menos de lo que se juntó, de manera que sea evidente que está haciendo de ese supuesto favor un lucrativo negocio, en el que obviamente se lleva todos los beneficios.

El último paso en la carrera por lograr constituirse en un profesional de este arte es, derechamente, sacar grandes ventajas, que sean en extremo notorias y que, idealmente, perjudiquen a quienes lo rodean. Palabras como engaño, estafa, pillería, sinvergüenzura y otras similares no deben desanimarlo en esta noble tarea de convertirse en un winner. Una vez que se acostumbre a estas denominaciones, serán como miel para sus oídos, ya que reflejarán fehacientemente que ha logrado usted avanzar hacia el logro de la ansiada insoportabilidad.